03 agosto, 2007

Google apuesta a la telefonía móvil

Google pide línea para entrar al mercado celular

Por Amol Sharma y Kevin J. Delaney
The Wall Street Journal

Google Inc. salió en busca de crecimiento en el mercado de los celulares. La empresa, que ha generado miles de millones de dólares a través de la publicidad en Internet, se ha acercado a varios operadores celulares para que ofrezcan a sus clientes teléfonos cargados con su motor de búsqueda, servicio de email y un nuevo navegador de Internet para aparatos móviles, según fuentes al tanto de los planes. La intención de Google es conquistar una gran parte del creciente mercado de anuncios en los celulares.

Google ha invertido cientos de millones de dólares en el proyecto, según personas al tanto. Ha desarrollado prototipos, ha conversado con operadores en Estados Unidos y ha discutido especificaciones técnicas con los fabricantes. Su objetivo es que diferentes fabricantes produzcan los aparatos, basados en sus especificaciones, y que varios operadores los ofrezcan.

Para los operadores celulares los planes del gigante de Internet son una espada de doble filo. La poderosa marca de Google y sus populares servicios Web podrían ayudarlos a sumar suscriptores a sus paquetes de servicios de datos, de los que dependen cada vez más a medida que bajan los ingresos por llamadas. Pero los operadores temen perder control sobre los anuncios móviles.

Los teléfonos aún están en desarrollo y no estarán disponibles para los consumidores en EE.UU. y Europa sino hasta el próximo año, como mínimo, afirman fuentes. Un portavoz de Google no quiso hacer comentarios sobre el proyecto pero dijo que se estaban asociando "con casi todos los operadores y fabricantes para incluir el motor de búsqueda y otras aplicaciones en sus aparatos y redes".

Los esfuerzos de la compañía para incluir su software en los celulares han activado alarmas en la industria. El presidente ejecutivo del operador estadounidense Verizon Wireless, Lowell McAdam, dice que su empresa optó por no integrar el buscador de Google en sus teléfonos debido a la exigencia de la compañía de Internet de obtener una gran parte de los ingresos por publicidad.
[gphone]

"En el fondo es una batalla por los dólares de publicidad", dijo McAdam en una entrevista reciente. "Quieren una participación desproporcionada de los ingresos". El ejecutivo no quiso comentar acerca de los teléfonos de Google.

Al mismo tiempo, Google ha indicado que podría participar en una subasta por una licencia para usar el espectro electromagnético en EE.UU. De conseguirlo, la empresa podría convertirse en un operador celular, aunque le tomaría varios años y miles de millones de dólares.

La empresa espera que sus esfuerzos sean recompensados con la posibilidad de vender anuncios que se despliegan en las pantallas celulares, complementando el gigantesco negocio publicitario que creó en la Web. Google incluso imagina un día en el que habrá un servicio celular sin cargos mensuales de suscripción, ya que se financiaría a través de publicidad.

Las especificaciones que Google ha establecido para sus teléfonos sugieren que los fabricantes deben incluir tecnología Wi-Fi en los aparatos y que estos sean diseñados para funcionar en la red 3G, la más veloz, para asegurarse que las páginas Web puedan verse con rapidez. Además, sugiere que se incluya la tecnología de posicionamiento global GPS.

La salida al mercado de un teléfono podría plantear algunas complicaciones estratégicas para Google, especialmente en su relación con Apple Inc., que hace poco lanzó su propio celular llamado iPhone. Cuatro de los ocho directores de Apple están también en la junta de Google o son asesores de Google. Si Google y Apple compiten en el mercado de celulares, podría ser más difícil para los directivos evitar conflictos de interés.///(The Wall Street Journal).

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31 julio, 2007

Lo digital

“Lo digital tiene que estar en el corazón de las agencias”
Por Alicia Vidal para Infobaeprofesional.com.

Jean-Christophe Petit, COO de Initiative Latin America, analizó con infobaeprofesional.com el fenómeno de la digitalización y la globalización. Ya hay una verdadera revolución que reformula todas las estructuras conocidas y admitió que los medios están buscando no perder audiencias.
El ejecutivo francés que maneja el negocio de Initiative en América Latina desde Miami, visitó las oficinas porteñas e hizo un hueco especial en su agenda para dialogar con infobaeprofesional.com

Jean-Christophe Petit viene al país con cierta asiduidad. “Cuando tienes esta posición regional hay dos maneras de viajar. Una por una presentación, es un viaje de un día, tratamiento express, como un bombero que acude al lugar. Pero no son viajes para meterse en la realidad del negocio por saber que pasa en el día a día. Y nosotros tenemos que saber qué pasa en el terreno”. Secundado por Fernando Alvarez Colombres, CEO local de Initiative, luego de una visita a las plantas de Unilever en Tortuguitas, Petit aclaraba entonces por qué estaba de visita en las oficinas porteñas.

Justamente se trata de un viaje para ponerse a tono con lo que pasa en la región. “Los medios son un negocio fundamentalmente local, los dueños o el gerenciamiento de los medios son locales por eso nuestro negocio nos obliga a tener una fuerza grande a nivel local” argumentó Petit. En su periplo por la región pasó por Chile, por Brasil e irá a Colombia, pero se trata justamente de un viaje sin agenda. Este tipo de viajes son justificados. “Se puede estar a favor de la globalización pero no de la centralización. Yo soy anticentralización pero muy a favor de la globalización. Eso es cuando se decide desde Francia u otro lugar sin consultar cómo se tienen que manejar en un país como Argentina sin conocer nada sobre esa realidad.”

Cabe aclarar que el ejecutivo francés vivió en nuestro país e incluso se “bancó” en carne propia la crisis, con “corralito” incluido, o sea que su visión sobre el país también está nutrida de sus vivencias personales.

¿Qué percibió en el mercado argentino en esta visita? Veo cierta contradicción. Por primera vez podemos hablar de una recuperación absoluta después de la crisis. El país está a full. Pero al mismo tiempo se evidencia una falta de inversión internacional. Hay marcas globales que uno ve en Chile o en Brasil y que aquí no están en la calle. Bancos, indumentarias y otros rubros no tienen presencia fuerte en el mercado argentino y eso se ve transitando por la calle y evidencia la falta de inversión. Parece que pasada la crisis se recuperaron pero no entraron de vuelta.

¿Cómo encontró a los clientes de Initiative?
En las reuniones que tuvimos se percibe cierta ansiedad, más que pesimismo, sobre el futuro. Hay preocupación por la falta de energía y está el temor por la inflación. Hasta el año pasado había un creciente optimismo de que todo iba mejorando, ahora se evidencia cierta ansiedad.

¿En qué medida importa el negocio en la región?
La innovación no viene de una oficina del primer mundo, viene de cualquier lado y nosotros privilegiamos el intercambio en red. La innovación no tiene edad, no tiene raza, no tiene plata. Y la innovación es lo que nos anima justamente.

¿Por qué tienen un rol cada vez más protagónico las centrales de medios?
Cada vez más tenemos como interlocutores a los decisores de muy alto nivel. Es que la plata que se pone en medios es lo que hace la diferencia entre un buen año o un mal año. El CEO tiene que tomar decisiones sobre lo que se invierte en publicidad y una parte importante nos involucra a nosotros.

¿Como sacan provecho de la explosión digital que aún no tiene formas claras de remuneración?
Lo importante es ser inteligente para encontrar nuevos dispositivos de comunicación: con menos plata tenés que ser más vivo.
Lo digital es revolucionario, es un caos muy profundo. Se mueven todos los hábitos de consumo, sobre todo en los jóvenes. Hasta los 25 años hay un modelo de funcionamiento diferente porque es una generación que creció con Internet con información gratis y ya mismo. La nueva generación se maneja con la lógica del Hyperlink con diez temas al mismo tiempo saltando de uno para el otro. Escucho música en Ipod, mirando video y navegando en Internet y chateando. Es un modelo de pensamiento “multitask” y que no tiene paciencia para esperar.

¿Cómo afecta el uso del marketing viral?
En parte demuestra que antes se podía “manipular” a los consumidores y ahora el consumidor se aprovecha de todo. Le podías decir lo que quisieras y lo controlabas. Hoy cambió radicalmente porque cada uno puede armar su propia opinión en base a otras fuentes. A nivel de comunicación te cambia todo. Cualquier consumidor en el mundo digital puede chequear todo lo que dice una campaña y darlo vuelta totalmente con una opinión contraria. El consumidor se está apoderando de todo. Hasta se controla la tanda publicitaria y se saltea con la llegada de la televisión digital. El consumidor ya no cree del mismo modo en lo que la marca le dice y eso obliga a comunicar de otro modo.

¿Hay comunicación delivery?
Sí, el consumidor se fabrica su propia información como la quiere y cuándo la quiere. Los diarios están en vía de desaparecer. El mundo digital cambia todo. Por ley en Francia no se puede dar información antes de las 8 de la noche el día de las elecciones. Pero a las cinco y media ya todos sabían los resultados porque circularon por la web. Internet no está atada a un territorio, no tiene fronteras. Una ley que se limita a un país puede ser evitada por vía de Internet. Esto muestra que el consumidor está en el control de la comunicación.

¿Y los medios cómo toman el cambio?
Justamente nuestros principales clientes hoy son medios que nos piden ayuda para ver cómo hacer para no perder sus audiencias. El propio director del Walt Street Journal me dijo que en tres años no sabe si tendrán un diario en papel. Porque el formato de prensa económica entregada en bloque donde la persona necesita ver página 6 o 5 para encontrar lo que quiere está pasada. El consumidor quiere recibir la noticia en el formato que quiere y cuando quiere según la relevancia que le asigna.

¿Cómo se reorganiza el negocio de agencia de medios en función de lo digital?
Los jóvenes de menos de 30 años tienen integrado lo digital, es natural. Nosotros como agencia estamos haciendo una inversión brutal en digital. Tener una agencia digital es algo equivocado. Lo digital está en el corazón de la agencia. La agencia que no integra lo digital en su “core” no existe, está afuera.
Estamos reorganizando la agencia poniendo lo digital en el centro de la actividad de Initiative. En Argentina ya lo estamos implementando.
En este momento hay una ruptura. Los menores de 30 años dirán qué bobada este artículo mientras los más grandes se preguntarán de qué le estamos hablando...

¿De qué van a vivir las agencias y los medios si mucho de lo digital se consigue gratis o se cobra poco en relación a los medios tradicionales?
Si eres inteligente siempre habrá gente que te pague tu inteligencia. Lo equivocado es mantener el modelo antiguo. Tampoco vale la pena aferrarse a un modelo antiguo que fracasó.///(Infobaeprofesional.com).

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16 julio, 2007

"Hay que instituir virtudes ciudadanas"

Publicado por Nuevo Diario Web

“La ciudadanía está autista; todos somos habitantes del país y no ciudadanos”.

Para el rabino Sergio Bergmann, si la república fuera una persona física, los argentinos serían pasibles de un juicio por abandono de persona. “Pero como es una persona jurídica todo queda en el aire; la ciudadanía tiene una responsabilidad jurídica y cívica por la república, pero sin embargo la abandonamos”, apuntó en diálogo con el Multimedio.
Es importante recordar que el rabino Bergmann visitó Santiago del Estero invitado por la Fundación Santiago del Estero, para dictar una conferencia en el marco del ciclo de charlas “Argentina y el Mundo”.
Bergman desde hace siete años se encuentra al frente del templo de la calle Libertad (Buenos Aires), primera sinagoga de la Argentina; además ha sido premiado por organismos nacionales e internacionales en reconocimiento a su desempeño académico y social.
En los últimos años su figura se ha proyectado como referente religioso y social en el ámbito de la política cívica, consolidando su propuesta y pensamiento en su primer libro “Manifiesto Cívico Argentino. Virtudes Ciudadanas”. Para Bergmann la resolución de nuestras tensiones como sociedad argentina es espiritual, siendo este el punto de partida para comenzar a instituir las virtudes ciudadanas que nos permitan la constitución de valores de la nación.
Al profundizar sus expresiones destacó que la Argentina tiene mucha pobreza, si bien es rica en recursos es al mismo tiempo miserable en la inequidad “y se soluciona solamente con políticas de estado, porque a nadie escapa que en la actualidad el gobierno nacional cuenta con recursos sobrados como para garantizar el pan a todos los ciudadanos”.

Bonanza
En su opinión esa bonanza global que estamos viviendo “deja en la caja por las retenciones y por la recaudación impositiva dinero más que suficiente para darle de comer a todos los argentinos, lo lamentable es que esto se utiliza para la compra de voluntades políticas”.
Ante esa realidad consideró que si la Argentina se movilizara para exigir que haya un presupuesto deliberado en el Congreso de la Nación en lugar de uno operado por superpoderes, “se podría exigir pacíficamente que los fondos de todos se utilicen por ejemplo para el pan”.
Todas esas propuestas deberían ser bajadas a la pequeña escala, mediante una catequesis cívica. “Ir por los pueblos catequizando recorriendo país federal y no feudal como es en la actualidad donde se compran y venden voluntades entre los patrones de la gran caja o de las pequeñas cajas”, señaló al Multimedio.
Una vez más destacó que la ciudadanía está autista, “todos somos habitantes del país y no ciudadanos, hacemos la plancha a la deriva esperando a ver que nos va a pasar; todo esto requiere un cambio sociocultural y no electoral”.///(Nuevo Diario Web).

Bergman instó a un mayor compromiso con la democracia

Publicado por Nuevo Diario Web

“Los argentinos no se pueden conformar solamente con votar y tener una democracia”.

“Otra de las falencias que exhibe la ciudadanía argentina es que no lee la Constitución de la Nación. Los ciudadanos somos ignorantes de nuestros derechos y obligaciones. Además nos encantan los derechos y no asumimos ninguna obligación, nos costó sangre y una generación no tener democracia (tenemos una democracia restituida, joven y reciente), pero hoy no tenemos una república y la Constitución dice: democracia y república”, destacó el rabino Sergio Bergman.
Para Bergman, los argentinos no se pueden conformar solamente con que votan y tienen una democracia y que no deben volver a perderla; “esto no es así, debemos defender la democracia porque es el estado espiritual y vocacional del orden civilizado de nuestra nación; democracia siempre, pero también república. Nuestra república está colapsada, pero no porque alguien se la haya robado o esté cautiva, sino porque está abandonada por la ciudadanía”.
“Esta sensación que tenemos de una acumulación excesiva de poder en el seno de un gobierno civil y democrático, se entiende por el hecho de que no hay independencia de los poderes, dado que el parlamento es totalmente funcional a las decisiones del Ejecutivo y que el Judicial no tiene la independencia ni los recursos para ejercer su función de contralor”, destacó.
Fue categórico al asegurar que todo ese avance del Ejecutivo va en contra del espíritu de la Constitucional Nacional.

Demagogia
En ese marco recordó aquello de que la democracia sin control de la república se transforma en demagogia, “y en Latinoamérica tenemos claramente establecidos dos ejes, los argentinos debemos decidir si vamos a estar alineados con el eje de Venezuela, Ecuador y Bolivia o con Brasil, Chile y Uruguay”, dijo Sergio Bergman a modo de ejemplo de los temas en los que la ciudadanía no debería estar ajena ni desvinculada.
Sobre el particular destacó que no se trata de grandes teorías geopolíticas internacionales, “sino que estamos hablando de Latinoamérica y esto no depende de lo que vaya a hacer el matrimonio Kirchner o lo que va a hacer el próximo gobernador electo, ésta por el contrario es una deliberación cívica”.
Agregó: “Que estos temas no sean parte de las discusiones de la gente, exponen claramente la raíz de este problema que en la actualidad afronta el país. No hay discusión de la gente que espera a leer en los diarios a ver qué determinaciones se tomaron. No podemos esperar a ver en los diarios las determinaciones asumidas, ahora que llegó el momento de votar de nuevo, deberíamos pedir las propuestas de cada tema”.///(Nuevo Diario Web).

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08 julio, 2007

Cuando los ordenadores pasan al ataque

Los gobiernos se preparan para un asalto a sistemas informáticos cruciales.

Publicada por JOHN SCHWARTZ (NYT)
ELPAIS.COM.

Cualquiera que siga la tecnología o los asuntos militares habrá oído lo que se predice desde hace más de una década; que se avecina una ciberguerra. Aunque el desde hace tiempo anunciado y esperado conflicto informático aún no ha estallado, las previsiones se vuelven más siniestras con cada relato: una nación beligerante inicia un ataque, respaldado por sus cerebros y sus recursos informáticos; los bancos y otras empresas del enemigo quedan destruidos; las administraciones públicas acaban paralizándose; los teléfonos se desconectan; los juguetes parlantes controlados por microchips se transforman en máquinas de matar imparables.

No, ese último elemento no forma parte del escenario, principalmente porque esos juguetes controlados por microprocesador no están conectados a Internet mediante las tecnologías de control remoto industriales conocidas como sistemas Scada, acrónimo en ingles de Control Supervisor y Adquisición de Datos. La tecnología permite la vigilancia y el control remotos de operaciones como líneas de producción fabril y proyectos de obras públicas como las presas.

Por eso los expertos en seguridad se imaginan a los terroristas delante de un teclado cerrando fábricas o abriendo las compuertas de una presa para inundar las ciudades situadas río abajo.

Pero, ¿cuánto mal podría causar una ciberguerra, en especial si la comparamos con la fetén, a base de sangre y tripas? ¿Y hay realmente posibilidades de que ocurra? Sea cual sea la respuesta, los gobiernos se están preparando para La Grande. Los expertos en seguridad creen que China sondea desde hace tiempo las redes estadounidenses. De acuerdo con el informe anual de 2007 enviado por el Departamento de Defensa al Congreso, el ejército chino ha invertido grandes cantidades de dinero en contramedidas y defensas electrónicas contra un ataque, y en conceptos como "ataque a redes informáticas, defensa de redes informáticas, y aprovechamiento de redes informáticas".

EE UU también se está armando. Robert Elder, comandante del recién creado Mando Ciberespacial de las Fuerzas Aéreas, que defiende las redes militares de datos, comunicaciones y control, está aprendiendo a deshabilitar las redes informáticas de un rival y a destruir sus bases de datos. "Queremos entrar y tumbarlos en el primer asalto", dice, de acuerdo con lo publicado en Military.com.

Un ciberconflicto generalizado "podría tener enormes consecuencias", opina Danny McPherson, experto de Arbor Networks. Los ataques contra Internet, por ejemplo a través de lo que se conoce como servidores raíz de nombres, utilizados para conectar a los usuarios con las páginas web, podrían causar problemas generalizados, señala Paul Kurtz, de Safe Harbor, una empresa asesora sobre temas de seguridad.

Aún así, en lugar de plantearse las repetidas advertencias del sector sobre un "Pearl Harbor digital", McPherson cree que "la ciberguerra será mucho más sutil", y que "ciertas partes del sistema no funcionarán, o no podremos fiarnos de la información que se nos dé".

La mayoría de los expertos concluyen que lo que ocurrió en Estonia a comienzos de junio no fue un ejemplo. Los ciberatentados de Estonia se produjeron al parecer a causa de las tensiones sobre el plan del país de retirar los monumentos bélicos de la época soviética. En un principio, las autoridades estonias culparon a Rusia de los ataques, e insinuaron que sus redes informáticas estatales habían bloqueado el acceso electrónico a bancos y oficinas públicas. El Kremlin rechazó las acusaciones. Y al final las autoridades estonias aceptaron la idea de que quizá este ataque fuese obra de activistas tecnológicos que desde hace varios años organizan ataques similares prácticamente contra cualquiera.

Con todo, muchos expertos en seguridad y muchos periodistas consideraron inicialmente que los ataques digitales contra las redes informáticas estonias eran el principio del nuevo capítulo, pronosticado hace tiempo, en la historia del conflicto, aunque, las tecnologías y las técnicas usadas en los atentados no eran ni mucho menos nuevas, y tampoco el tipo de cosa que sólo un gobierno podría tener en su arsenal de armamento digital.

Incluso aunque al final estallase un conflicto centrado en Internet, y los microchips enfrentados hicieran lo peor, tendría unas consecuencias esencialmente distintas a las de la lucha a sangre y fuego, afirma Andrew MacPherson, profesor investigador de estudios jurídicos en la Universidad de New Hampshire. "Si tenemos un jarrón de porcelana y lo tiramos, es muy difícil pegarlo", explica. "Puede que un ciberataque se parezca más a una sábana rasgada y pueda volver a coserse".

01 junio, 2007

Comando del Ciberespacio de la Fuerza Aérea de EEUU: No apto para aficionados

Publicado por Rosa Miriam Elizalde
laRepublica.es

El 2 de noviembre de 2006 los medios estadounidenses dieron cuenta, con suma discreción, de unas frases protocolares para bendecir, oficialmente, el nacimiento del Comando del Ciberespacio de la Fuerza Aérea Norteamericana.

En la sede del Pentágono en Virginia, el general de tres estrellas Robert J. Elder, experto en tecnología avanzada de la ex Unión Soviética y con más horas de vuelo en el espionaje electrónico que en el aire, fue presentado como el Comandante en Jefe de esta nueva fuerza que marca un hito en la historia militar. Por primera vez, se incorpora a las armas ya tradicionales –el aire, el mar y la tierra- un cuarto cuerpo estratégico, que reacomoda las tácticas de guerra en este mundo cada vez más global. Su misión, repetida una y otra vez en ese discurso de iniciación mediática, es: “Alcance mundial, vigilancia mundial, poderío mundial.”

En aquella ceremonia ritual, los generales del Pentágono sencillamente levantaron el velo de la aterradora barricada tecnológica que han estado construyendo desde hace diez años para tomar por asalto la Internet, encrucijada en la que se va a dirimir –y ya está ocurriendo- toda la vida económica, social, política y militar del planeta.

“Hasta hoy –dijo el General Elder- hemos estado a la defensiva. El cambio cultural es que pasamos a la ofensiva y vamos a tratar al ciberespacio como un ámbito de combate (…).” También, amenazó: “Vamos a desarrollar, junto con las universidades, guerreros ciberespaciales que sean capaces de reaccionar ante cualquier amenaza las 24 horas del día, durante los siete días de la semana...”. Para que no quedara ninguna duda de la gravedad de la orden del Pentágono, el Teniente General Elder añadió: “en este ámbito, al igual que en cualquier escenario de guerra, no hay lugar para aficionados.”[1]

TODOS SOMOS TERRORISTAS

Quiero llamar la atención sobre esa frase: “no hay lugar para aficionados”, que es igual a decir “no hay lugar para nosotros”, la mayoría de los usuarios de la Red que apenas tenemos idea de qué procesos tecnológicos tienen lugar cuando mandamos un correo electrónico o navegamos en la web, y que no somos conscientes de que la Internet está y estará “invisible” pero omnipresente -como la electricidad- en todos los procesos esenciales de nuestras vidas.

Detrás de la reorganización del Ejército norteamericano está la decisión política de mantener no sólo el control de este espacio, la supremacía técnica y la vigilancia extrema de todos los que interactúen en él - potenciales terroristas mientras no demuestren lo contrario-, sino la arquitectura global de lo que ellos han decidido que será la sociedad del futuro.

La creación del Ejército para el Ciberespacio no es el comienzo, sino el punto final, la pata de la mesa que faltaba, en esa arquitectura. El Pentágono tiene la función de ser el policía encargado de identificar y asesinar, literal o digitalmente dentro y fuera de los Estados Unidos, las manifestaciones de resistencia o de alternativa política, tecnológica, económica y militar al orden que ellos han diseñado para nosotros. Los Estados Unidos son la primera ciberpotencia. Controlan las innovaciones tecnológicas, las industrias digitales, los proyectos (materiales e inmateriales) de todo tipo. Sus legislaciones al respecto están siendo clonadas de un país a otro. Toda la plataforma para los grandes cambios históricos, asociados a las llamadas tecnologías del acceso y la revolución de la nueva economía, la han ido imponiendo al mundo sin pedirle permiso a nadie, y frente a ese modelo instituido arbitraria y deslealmente solo ha habido tímidas y descoordinadas reacciones de los movimientos sociales.

En este ámbito, el obsesivo interés del gobierno de los Estados Unidos, agenciero de las grandes multinacionales de las telecomunicaciones, va mucho más allá del control de nuestras mentes, aunque, por supuesto, es un objetivo de primer orden convertir en una “tubería” privada que fluya en un solo sentido el espacio de comunicación más participativo que jamás haya tenido la humanidad.

Pero no es esta la única preocupación que tienen. Ignacio Ramonet ha dicho con razón que el dueño de la flota digital será quien controle el comercio y el dinero del mundo, como sucedía durante los siglos XVII al XVIII con la Flota de Indias. Y quien controle estas tecnologías, también conservará la supremacía militar. Pero el superpoderoso sistema de guerra norteamericano, que se sostiene en las técnicas de la comunicación y de la información, puede ser sensible a las acciones de guerra asimétrica, una lección que aprendieron en Vietnam y que les está dando infinitos dolores de cabeza en Iraq. Los misiles, los aviones, los helicópteros, las bombas “inteligentes” se desplazan simultáneamente por pistas digitales y aéreas, y el espacio cibernético puede ser tan o más vulnerable a las emboscadas que los caminos tangibles. “No hay lugar para aficionados”, esa frase soberbia del General Elder, tiene un significado añadido: la decisión de los Estados Unidos de convertir en asunto de seguridad nacional el desarrollo y uso de las tecnologías digitales más avanzas.

¿Cuál es la táctica inmediata que ha seguido el complejo militar-industrial norteamericano para impedir que la Internet sea un tesoro público y se convierta en una autopista privada, anclada a sus intereses hegemónicos? Los propios militares nos lo dicen. En un artículo publicado por la revista Military Review en el número de septiembre-octubre de 2003[2], dos oficiales que estudiaron a fondo la guerra cibernética palestino-israelí, develan un fragmento de un documento elaborado por el Pentágono sobre Seguridad Nacional e Internet[3]. Allí se definen las “cuatro necesidades en la política nacional e internacional de los Estados Unidos”, en torno a este tema:

1. Decidir quién proporcionará la seguridad en la Red –es decir, quién es el dueño. 2. Proporcionar respuestas legales al rápido crecimiento horizontal de la Red –es decir, una Ley Patriota universal. 3. Poner en vigencia responsabilidades legales para quienes creen incidentes no deseados –es decir, la represión. 4. Detener la proliferación de armas y tecnologías cibernéticas no deseadas –es decir, códigos cerrados a la mirada ajena y autopistas exclusivas para la poderosa elite norteamericana.

La argumentación que ofrece el Pentágono a estas “cuatro necesidades” es un manual de ciberterrorismo mundial ilustrado, en el que no podemos detenernos en este análisis por falta de tiempo. Quiero llamar atención al menos en un aspecto: desde hace algo más de diez años, mucho antes del 11 de Septiembre que ha servido en bandeja de plata el pretexto para esta ofensiva, los Estados Unidos han venido trabajando para crear dos canales que propicien el ordenamiento de la Red según sus intereses estratégicos. Uno, el legal, que intenta aprobar normativas nacionales e internacionales que les permitan espiar, intervenir servidores y páginas web y sancionar a los “terroristas” cibernéticos. (Si están al tanto de las noticias habrán visto los acuerdos entre Estados Unidos y la Unión Europea para la retención de datos y el impulso a legislaciones sobre un tipo de sociedad de la información.)

Y un segundo canal, en el que ilegalmente operan con avanzadas armas de guerra –las llamadas eufemísticamente de “minería de datos” y de “reconocimiento”-, para someternos a extrema vigilancia y para desactivar sitios web en una operación ofensiva que han denominado “política de eliminación de información virtual que pueda ser útil al enemigo”[4].

En un artículo publicado el 28 de marzo pasado por el USA Today[5] con el alarmante título de “Comando prepara ataques a sitios web terroristas”, se afirma que “los documentos contractuales del Pentágono muestran que el Ejército solicitó a las compañías (comerciales) desarrollar un espectro completo de técnicas para atacar redes informáticas. Según muestran los documentos, este programa, dirigido por el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea, prevé gastar 40 millones de dólares en 4 años.”

Tanto el Pentágono como las agencias de seguridad norteamericana parten del presupuesto de que todos somos sospechosos de ejercer el terrorismo, incluso si demostramos lo contrario. Y digo esto con premeditación. El Washington Post publicó el pasado 25 de marzo[6], que la famosa Base de Datos de Identidad de los Terroristas (TIDE por sus siglas en inglés), creada a partir del 11 de Septiembre con la integración de todas las agencias de Inteligencia del país, incorpora diariamente un promedio de 1200 nombres de ciudadanos nacionales y extranjeros. Ahí van a parar todos los registros inimaginables, desde itinerarios de vuelos hasta cuentas de restaurantes, resultados académicos e identificaciones personales en los chats de internet. El TIDE tiene un solo defecto: después que ingresa el nombre allí es prácticamente imposible borrarlo del sistema, por la compleja maraña de permisos que se necesitan para eliminar un expediente ya iniciado. “La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO, por sus siglas en inglés) –dice la autora del artículo del Washington Post, Karen de Young- reportó que en el 2005, por ejemplo, solo fueron borrados 31 nombres.”

Gracias a este segundo canal ilícito operan las variantes mejoradas del sistema Carnivore para el espionaje telemático –la versión europea se conoce como OSEMINTI y la han producido Francia, Italia y España a un costo de 2 000 millones de dólares[7]. Y también, navegan las nuevas terminologías y etiquetas que criminalizan los movimientos sociales y facilitan el terreno a la intervención legal e ilegal. La caricatura del nuevo terrorista tiene ahora un AKM en la mano derecha y una laptop, en la izquierda, y se dedica con especial ahínco a la “Guerra Santa Tecnológica”[8], tal como la definió el Observador del Terrorismo de la Fundación Jamestown. En esa guerra, afirman los expertos del Pentágono, se enfrentan los “guerreros ciberespaciales”[9] del General Elder contra “piratas”, “cibervigilantes”, “terroristas”, “estados hostiles”[10] e “individuos moderados radicalizados”[11].

No faltan, incluso, los expertos que vaticinan terroríficos escenarios controlados por los “enemigos cibernéticos”. En una especie de Harry Potter para adultos, el ministerio de la Defensa de Gran Bretaña publicó un informe de su Centro de Desarrollo, Conceptos y Doctrinas[12], en el que augura que los ciberterroristas serán capaces de crear chips que podrían implantarse en el cerebro humano, bombas de impulso electromagnéticas y otros diabólicos artefactos.

“En el 2035 –afirma el almirante Chris Parry, jefe del Centro- estarán disponibles armas de pulso electromagnético, capaces de destruir los sistemas de comunicación de una zona o de inutilizar centros neurológicos de comunicación o negocios… Se utilizarán armas de neutrones que matan sin destruir infraestructuras, que podrían ser usadas en limpiezas étnicas. Armas que permitirán ver a través de las paredes, y otras biológicas, radiológicas y nucleares altamente letales.”

Lo que no suelen admitir estos expertos es que los únicos que tienen la capacidad para crear ese tipo de artilugio de guerra y dirigir ataques en gran escala en la red, son los dueños de las tecnologías y los que controlan las investigaciones en las universidades y en los laboratorios militares. Como reconoció Ahmed Mücahid Ören, el coordinador del debate sobre ciberseguiridad de la Conferencia Mundial sobre Seguridad, convocada por la Unión Europea a fines de febrero de este año: “Un gran ataque electrónico requiere mucho tiempo, mucha información y muchísimo dinero.” [13]

OBSERVATORIO REGIONAL DE LA INTERNET

Desgraciadamente, estamos totalmente indefensos y enajenados de la guerra que ya nos hacen. Existe abundante información útil, pero está fragmentada y dispersa, mientras la izquierda sigue gravitando en dos corrientes igualmente engañosas y en cierto modo suicidas.

La primera corriente cree que la Internet es una panacea en la que se disiparán sus históricos problemas de expresión y articulación internacional. La segunda tendencia, absolutamente paranoica, suele mirar a la Red a distancia y con terror, y está convencida de que es un ámbito poblado de abismos y monstruos de siete cabezas como en el Gran Océano de las crónicas precolombinas.

Ambas corrientes nos dejan a merced de las decisiones y los zafarranchos de combate del Pentágono y sus filiales en Europa, y hay que reconocer que han logrado avanzar en sus estrategias de dominación en la web. No es casual que desde el 2003 no ha habido otras reacciones de la magnitud que vimos en los días previos al inicio de la intervención militar en Iraq, protesta que se hizo sentir de manera simultánea y organizada en cientos de ciudades del mundo con la ayuda indiscutible de la Internet.

Como mismo no podemos existir sin la tierra, sin el aire y sin el mar por más que otros nos hagan la guerra para arrebatarnos esos ámbitos de vida, es un asunto de elemental sobrevivencia defender el espacio cibernético sin el que no hay manera de construir el futuro de nuestra especie.

La ciberguerra terrorista que han declarado los Estados Unidos da por sentado dos miedos: uno al terrorismo en sí mismo y otro, a las tecnologías. Por tanto hay que apropiarse de estas técnicas; hay que diseñar nuestras propias estrategias; tenemos que monitorear también 24 horas al día si es posible la Red y sugerir alternativas frente a las agresiones del Comando Ciberespacial; urge identificar todos los resquicios legales que nos permitan hacerle frente a sus arremetidas, y sobre todo, debemos ayudar a construir, de un modo menos empírico, nuestras comunidades virtuales.

Asociado al Observatorio Global de los Medios, a la Red de Redes En Defensa de la Humanidad o otra institución que pueda apoyarlo, creo que debemos pensar seriamente y con urgencia en la posibilidad de tener un Observatorio Regional de la Internet que sistematice la recopilación de datos, que filtre la información y profundice en el conocimiento de la evolución y las tendencias de la Internet con una intencionalidad política, y por supuesto, que enlace a los movimientos, instituciones de gobierno e investigadores que directa o indirectamente evalúan los sistemas digitales, la comunicación y los movimientos sociales y políticos que se articulan a través de la Internet. Necesitamos información para dar la batalla legal frente a las ilegalidades y a las normas supuestamente legales que nos imponen. Y para denunciar, permanentemente, las violaciones y los atropellos.

Ignorar esta guerra no detendrá a los profesionales que comanda el general Elder. Todo lo contrario. Ahora mismo, en este mismo instante, nos están apuntando al cerebro y al corazón. Aceptemos el reto. Meditemos cómo organizarnos y qué legítimos instrumentos están a nuestro alcance para defender a toda costa la Internet solidaria, que es el único modo de impedir que las fantasías de Orwell se instalen entre nosotros, definitivamente, como realidad.

[1] Sara Wood, “El nuevo Comando de la Fuerza Aérea combatirá en el ciberespacio”. Servicio de Prensa del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Washington, 3 de noviembre de 2006. (Nota publicada en la página del Departamento de Estado: www.state.gov

[2] Coronel Patrick D. Allen, componente de reserva del Ejército de los EE.UU., y teniente coronel Chris Demchak. “La guerra cibernética palestina-israelí”. Military Review, septiembre-octubre de 2003.

[3] Chips C. Demchak, “State Security Paths in a Digital Mass Society: New Internet Topologies and Security Institution Obligations”, Cambridge Review of International Affairs, número especial sobre la seguridad del estado y el Internet. Fecha desconocida.

[4] Declaraciones al USA Today de John Arquilla, profesor de la escuela de posgrados de la Marina. En: Jim Michaels, “Comando prepara ataques a sitios web terroristas”. USA Today, 28 de marzo de 2007

[5] Ibídem.

[6] Karen de Young, “La base de datos sobre el terrorismo se ha cuadriplicado en once años”. En: The Washington Post, 25 de marzo de 2007; A01.

[7] Mercè Molist, “El Ministerio de Defensa español trabaja en un Carnivore europeo mejorado”. El País, Espaaña, 24 de febrero de 2007

[8] Abdul Hameed Bakier, "Última novedad de la Revista Técnica Mujahid, un Manual del Entrenamiento para Jihadis". Foundation Jamestown, 5 de abril de 2007. Publicado originalmente en Terrorism Monitor, 29 de marzo de 2007. Se puede consultar en: http://jamestown.org/news_details.php?news_id=232#

[9] Sara Wood. Nota citada.

[10]Esta categorización aparece en: “El ciberespacio es el ámbito donde la Fuerza Aérea vuela y combate”, intervención del Secretario de la Fuerza Aérea Michael W. Wynne en la Conferencia de Integración del C4ISR –Comando del Ciberespacio-, celebrada en Crystal City, Virginia, el 2 de noviembre de 2006. Publicado en la página de la Fuerza Aérea norteamericana. Se puede consultar en http://www.af.mil/library/policy/november.asp

[11] Michael Chertoff, Secretario de Seguridad Nacional de EEUU, en la reunión con el Comisario de Justicia de la UE. Bruselas, 5 de abril de 2007.

[12] “Chips cerebrales, bombas electromagnéticas y peores noticias”. El País, España. 9 de abril de 2007.

[13] "El nivel de riesgo actual del ciberterrorismo es bajo, opinan expertos". Agencia EFE, 1 de marzo de 2007.

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laRepublica.es).

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15 mayo, 2007

“Internet, la última trinchera”

John K. Bonham entrevista a Jaume d'Urgell
Publicado por todopolitica.com


Tras entrevistar a Jordi Cortell, John Joseph Kenneth Bonham interroga hoy a Jaume d'Urgell, escritor y activista, para conocer su opinión acerca de las tendencias en la influencia política de la Red, el fenómeno blogger y la coyuntura política actual.

¿Cuál es el valor de Internet como informador, influenciador y movilizador?

Si los creadores de la Red hubieran imaginado las implicaciones sociológicas de su flamante juguete bélico, la existencia de Internet sería hoy un mito, una suerte de meme(1) marginal, un tabú… ciencia ficción de clase “B” y poco más. A lo sumo, formaría parte del discurso de algún genio aislado, de esos que están demasiado cuerdos como para resultar creíbles en su propia época(2).

Así como un escalador que evoluciona por el interior de una grieta vertical en un glaciar, a menudo la Humanidad se sirve de dos paredes para fijar los puntos de apoyo en su ascenso hacia mayores cotas de justicia social y bien común. Lo que a cierta distancia se nos podría antojar como un desplazamiento suave y continuo, en realidad se trata del resultado de una correlación de pequeños hitos: pese al rigor de los elementos, cada pie al avanzar nos enfrenta al reto de un nuevo escenario. A un lado se encuentra la gélida pared de la reflexión y el pensamiento crítico, y frente a ella, se yergue el muro de la tecnología: un paso, otro paso; un paso, otro paso… cinco pasos y asegurar la posición.

De igual modo, la historia del progreso humano se podría explicar mediante una secuencia de hitos. Hitos, que permiten trepar entre los dos muros de la figura antes expuesta. Hechos que suelen estar relacionados con la aparición de claros avances en nuestras habilidades comunicativas e intelectuales: la irrupción del lenguaje hablado, el cálculo, la escritura, la imprenta y el más reciente: la comunicación universal e instantánea: el hecho supremo, propiciador de la toma universal de conciencia colectiva.

Internet es por si solo un hecho tan grave que en adelante las fechas deberían graduarse en función del número de años transcurridos antes y después de su aparición. Nos hallamos en la Era del Conocimiento(3), lo que sin embargo no presupone que todo cuanto se nos permita saber deba ser cierto, beneficioso ni conveniente para el interés común.

La Utopía está lejos aún: llegados al momento actual de nuestra particular escalada, debemos admitir que se ha cometido el error de adelantar mucho más un pie que el otro… todo un brete para una empresa ya de por si harto difícil. En otras palabras: el ritmo de los escasos avances jurídicos, políticos y sociales de los últimos cuatro siglos no se corresponde con su equivalente en el mundo de la ciencia y la tecnología. Hemos alcanzado un formidable nivel de desarrollo en campos como la telemática, la neurocirugía o la arquitectura… y sin embargo, millones de seres humanos continúan asesinándose entre si, al dictado de autócratas, oligarcas, usureros, brujos y demás elementos de similar pelaje, que jamás exponen su propia integridad, y que con frecuencia terminan por reconciliarse con los de su clase, relegando la Memoria, al resguardo de su propia impunidad.

A menudo utilizamos la voz “Pueblo” para referirnos a una determinada comunidad nacional, cuando lo cierto es, que la primera acepción de “pueblo” la encontramos en una “Ciudad o villa”. La explicación cabe buscarla en algo tan básico como el ámbito comunicacional: el alcance máximo para la difusión de las ideas a través de la palabra, que usualmente coincidía con los límites de la aldea. Hoy, gracias a Internet, el alcance de las ideas es universal, inmediato, directo e interactivo. Y eso, a pesar de las restricciones tecnológicas, a pesar de la represión, la censura, la ignorancia y el filtro socioeconómico. La irrupción de la Red conduce inexorablemente a un nuevo significado para la palabra “Pueblo”: Internet ha provocado la coincidencia entre “Pueblo” y “Género Humano”.

La Red es un concepto internacionalista y emancipador, en el sentido más rojo de la expresión: hoy somos más conscientes de nuestra diversidad cultural y de lo incuestionable de nuestra igualdad de derechos.

Las redes de telecomunicaciones implican el acceso masivo, mundial e inmediato a todo tipo de noticias, ideas, ciencia, arte y debate. La tradicional influencia adversa ejercida por la estructura clases mediante la restricción del acceso a la cultura —que tanto daño hizo hasta la consolidación de la Era del Libro—, sigue hoy en activo, pero se ve forzada a actuar de un modo más sutil en la Red, en parte, debido una cuestión primordial: el desconocimiento del Medio. Sí, aunque parezca lo contrario, existen muy pocas personas que se hallen en condiciones de gestionar los flujos de comunicación en Internet, aportando unas mínimas garantías de éxito, y ese desconocimiento supone una situación de alto riesgo para la integridad del Orden Establecido, que por primera vez en Siglos, se siente casi en igualdad de condiciones con sus eternos contrincantes: la razón, el bienestar y la libertad, elementos básicos de la supervivencia digna del Género Humano.

A día de hoy, entre las elites dirigentes, Internet continúa siendo un medio hostil… despierta rechazo y desconfianza, un temor que provoca reacciones desmedidas, como los burdos intentos de censura previa, registro masivo de información o la aprobación de paquetes normativos claramente inconstitucionales(4). ¿La razón? El carácter indómito de la Red… ante la imposibilidad de limitar el pensamiento, la estrategia más habitual ha sido contener su difusión. Al viejo “Nada es, todo fluye”(5) cabría añadir hoy que “todo fluye muy deprisa, en todos los sentidos y hasta el último confín”. Al fin y al cabo, Internet quizá no sea tan salvaje… lo que sin duda sí es, es rápido, abierto y ubicuo, lo que, aplicado a la difusión del pensamiento crítico y la razón ilustrada, lo convierte en una poderosa arma, capaz de subvertir el orden establecido.

¿Cuántos blogs hablan de fútbol? ¿Cuántos tratan de la prensa rosa o la telebasura? ¿Cuántos blogs abordan las maravillas del ejército? ¿Cuántos blogs hablan de la lotería, ese impuesto para quienes no saben de matemáticas? ¿Qué porcentaje de blogs hablan de la Iglesia? ¿Cuántos blogs hablan bien de la monarquía? Alegrémonos: esta batalla la hemos ganado. Como podemos ver, buena parte de los tradicionales embustes masivos del Capital carecen de significado en la nueva forma que ha adoptado la mal llamada batalla de las ideas. Lo inocultable es ahora más evidente aún, y como consecuencia de ello, costosísimas mentiras como la religión futbolera, o la disección de la intimidad de personajes pseudos-famosos no tienen cabida en la Red, o su presencia es residual.

Internet obliga a poner en común, a debatir, a recibir opiniones ajenas… pronto la gente empezará a hacerse preguntas incómodas, acerca del significado y utilidad de las fronteras; la legitimidad de los flujos macroeconómicos; la idoneidad estratégica de los conflictos bélicos; el análisis del proceso de fijación de precios; la investigación del origen de la acumulación de riquezas, o a cuestionarse la representatividad de los ‘representantes’ no-electos.

Pero influir es una cosa y movilizar otra muy distinta. Toda idea, desde el momento de su concepción, influye sobre el comportamiento de cuantos que entran en contacto con la misma. Ahora bien, uno de los factores determinantes en la consolidación de los grandes movimientos ideológicos es su difusión, particularmente durante su fase primigenia: si una idea no se comunica, no existe.

Internet supone un avance revolucionario: al aportar un medio que hace posible la génesis de un sinnúmero de comunidades de intereses, foros de debate, paneles científicos, cátedras virtuales y demás formas de solidaridad intelectual (no necesariamente elitista), que reducen la posibilidad de una buena idea aparezca y desaparezca sin más.

Podemos afirmar sin miedo a equivocarnos, que tras la aparición de Internet, la Democracia carece de utilidad para los injustos, que se valdrán de cualquier medio puesto a su alcance con tal de desvirtuar, limitar o suprimir cualquiera de las dos cosas, conscientes de que, si llegan a perder esta baza, la Humanidad habrá dado un gran paso hacia la Utopía, entendida como el triunfo de la razón y el fin de lo arbitrario.


¿Qué papel le das al mundo blogger en ese ámbito?, y en esa línea ¿Cuál debe ser y cual no debe ser el papel y comportamiento de un blogger?

El fenómeno blogger desarrolla una posición primordial en la difusión de información y opinión independiente de los intereses del Orden Establecido, independencia ésta, que precisamente por su carácter libre, no tiene por qué adoptar siempre un papel crítico con el Sistema (máxime, considerando que muchas veces los propios bloggers forman parte del Sistema, o albergan secretas esperanzas de integrarse en él).

Quienes emplean su tiempo, medios y talento en la llevanza de una bitácora electrónica, son garantía de diversidad y pluralismo, satisfacen la necesidad de difundir lo local sin menoscabo de su carácter mundial, y, llegado el momento, contribuyen eficazmente a la propagación de ideas originales antes señalada; cumplen también con la labor de dar voz a sectores e individuos que de otro modo jamás alcanzarían la posibilidad de dirigirse a grandes audiencias, y merecen por ello la denominación de “creadores de opinión”, sobretodo cuando hablamos de blogs que diariamente atraen a decenas de miles de lectores individuales, como es el caso de los escritos por Ignacio Escolar, James Petras, Ricardo Galli, Carlos Rodríguez Braun, Noam Chomsky, Ricardo J. Royo-Villanueva, Eduardo Pérsico, Javier Ortiz, MaraudeR, Federico Jiménez Losantos, Carlos París, Carla Antonelli, Santiago Alba, Ignacio Ramonet, Carlo Frabetti, Pascual Serrano, Manuko, Rosa Regàs, César Calderón, Carlos Taibo, Fernando Jáuregui, Diego Cruz o Mariano Pujadas entre muchos otros.

En cuanto al papel que debe desempeñar un blogger, y más en concreto, acerca de lo que debe y no debe hacer un blogger, lo cierto es que no me siento con autoridad para sentenciar sobre el comportamiento de los demás, allá cada cual con la percepción de honestidad, coherencia y credibilidad que en cada momento desee ofrecer al público. Dicho esto, sí opino que como punto de partida, cabría asumir las normas éticas propias del periodismo: todo eso de la independencia, diversidad de opinión, veracidad, contraste y equilibrio, honestidad, interés público, respeto, responsabilidad, diferenciar opinión de información, etc.

Muchos ignoran —desconocen por indiferencia— el cometido de los blogger ante la sociedad, y más en concreto, el cometido de los blogger políticos. Llegados a este punto, me gustaría proponer una reflexión que sirva para definir por ausencia: imaginemos lo que ocurriría en un país con el grado de concentración mediática de España, si solo pudiéramos beber de las fuentes de información pertenecientes a los grandes grupos político-empresariales. Imaginemos que el universo informativo se redujera a las cabeceras de Admira, Ente Público, Forta, Godó, March, Murdoch, Mediaset, Prisa, Recoletos, Vocento y Zeta… el silencio crea impunidad, facilita el pensamiento único y subvierte la esencia de la democracia. Por eso es tan importante el fenómeno blogger, porque su atomización y pluralismo, imposibilitan el sometimiento a un mando único. Esa es la principal función de los bloggers: pensar en voz alta, escribir lo que piensan y publicar lo que escriben.


¿Cómo interrelacionan el activismo político, social, de colectivos, etc. del que eres extenuante demostrador —a tenor de tu agenda—, y el ciberactivismo en la Red?

Ambas facetas son el resultado de una única línea acción política, una estrategia orientada a extraer todo el jugo a los vínculos entre la Red y “el mundo real”, un binomio inseparable… producto, causa y efecto de nuestra época. Si nos halláramos a finales del S. XVIII, la actividad de agitación intelectual se circunscribiría a ciertas esferas académicas, alguna tertulia a media voz, algún claustro inquieto y los trabajos en el taller; la obra impresa sería de muy difícil acceso y otras fórmulas de divulgación estarían sometidas a una reacción atroz. A mediados del S. XX, lo adecuado habría sido hacer un buen uso del sector editorial, combinando el libro y los periódicos con una intensa actividad oratoria… pero el hecho es que nos encontramos en 2007. Lo que quiero decir es que en cada época el activismo debe hacer uso de los medios puestos a su disposición —la Iglesia lo hace, y llevan más en esto—.

La Red tiene sus ventajas y sus inconvenientes, como suele ocurrir con todo. Entre sus principales ventajas están las ya señaladas de la universalidad geográfica (que no de alcance social), la inmediatez, la capacidad de respuesta, la concentración de audiencias y grupos de interés, unos costes de acceso relativamente asequibles (en España)… permite compartir, consensuar, descubrir, documentar. Y como factores negativos están la total ausencia de anonimato, la excesiva distancia que muchas veces acusa respecto al “mundo real”, el hecho de que propicie la aparición de guetos de “activistas de salón” —que aunque suelen ser muy criticados, también tienen su papel—, la falta de credibilidad —por aquello del “todos mienten”—.

La Red es un instrumento muy útil para informar y poner en contacto a militantes de toda índole, es también una buena fuente de información, tan abundante que a menudo el trabajo del “cibersaber” se basa en desgranar lo cierto y fundamental, de lo falso y accesorio, el grano de la paja. Y si el activismo vía Internet tiene sus riesgos, uno de los más importantes es la distorsión de la realidad que muchas veces provoca el propio medio, es decir, ocasionalmente, una alta concentración de muy pocos opinadores puede llevarnos a extraer conclusiones erróneas, parciales o precipitadas sobre el verdadero estado de una determinada situación, a pie de calle, fuera, en la realidad.

La experiencia dice que —si uno puede— debemos permanecer en contacto con la gente, en los partidos y sindicatos, en las aulas, ateneos y bibliotecas, en las protestas, en el cine y el teatro y la literatura, en tertulias y conferencias, en los periódicos… de lo contrario, corremos el riesgo de no saber lo que realmente ocurre a nuestro alrededor.

Hay también un punto de honestidad en el hecho de complementar la actividad virtual con la real: todos hemos oído comentarios acerca de personas que hablan o escriben cosas maravillosas, pero que más tarde no muestran coherencia entre su discurso y su modo de actuar. Bien, mientras el cuerpo aguante —tengo 33 años—, estaré donde sea preciso. Tiempo habrá para el reposo.


¿Cuál es tu motivación actual, y en tus inicios, para ser un activista?

Todo el mundo tiene planes, desconfiad de quien no los tenga, o no se atreva a confesarlos —y no me refiero únicamente a planes personales, que también—. Como es sabido, en estos momentos vengo colaborando en diversos medios de contrainformación alternativa, soy el responsable de la recuperación de la Agrupación de Retórica y Elocuencia en el Ateneo de Madrid (prohibida en 1939 por mandato de los hombres-de-paja designados por el gobierno rebelde para controlar la Docta Casa), vengo colaborando puntualmente en movimientos sociales anti-represivos, pacifistas y de defensa de los derechos de colectivos discriminados por causa de su identidad u orientación sexual, y —como proyecto más importante—, soy uno de los promotores de un nuevo partido político.

Respondiendo a tu pregunta: mi motivación no ha cambiado, lo que ha experimentado alguna variación es mi confianza en determinados instrumentos que con el tiempo se han demostrado ineficaces. Yendo a lo básico, el objetivo sigue siendo la persecución de la justicia social y la búsqueda de la felicidad. ¿Pueril? Puede ser. ¿Utópico? Paso a paso. ¿Pragmático? No demasiado. ¿Por cualquier medio? No es eso, no es eso(6). ¿Reformista? Rupturista demócrata. ¿Constitucionalista? No, demócrata he dicho. ¿De izquierdas? ¡Rojo!


¿Dónde estriba este “hedonismo” social algo nihilista, citando a Zizek, que nos satura a algunos frente a otros, como tú, que muestran una hiperactividad casi lindando con el doping deportivo?

Hay quien lo ha descrito de un modo más brusco. Cada uno sabrá lo que dice, por cuánto lo dice, a quien responde y por qué lo hace. ¿Qué más decir? La respuesta está en el tiempo. Vuelva Ud. mañana, cuando despierten los demás, o la fragilidad del orden social termine imponerse a cada uno de los yo que a todos se nos niega. ¿Demasiado yo? ¡Ven tú! ¡Ancha es Castilla!

En cuando al ajetreo abanderado… diré que no hay rebeldes sin causa: falsimedia se ha propuesto ocultar toda manifestación crítica con el marco para-constitucional vigente; silenció la manifestación republicana del 6 de diciembre de 2005, ninguneó también las del 22 de abril, 20 de noviembre y 6 de diciembre de 2006, y lo mismo ha hecho con la última, del 14 de abril de este año. Desde mi punto de vista, este silencio intencionado nos faculta para tricolorear y republicanizar cualquier manifestación que tenga lugar en adelante, incluyendo las que no confiesen su afinidad por ninguna opción partidista. Quizá resulte molesto, pero desde luego, no pensamos renunciar a la legítima y pacífica reivindicación de una nueva etapa de normalidad democrática. No es una amenaza, es información: en adelante, allí donde se realice una manifestación, donde exista un acto público, habrá siempre una tricolor, chafándoles los mejores planos a los editores y realizadores de turno.

¿Qué por qué yo, preguntas? Mi respuesta es: ¿y por qué no tú también? Cuantos más, mejor. Todo el mundo es necesario, no hace falta invitación. Basta con detenerse a observar y pensar con independencia, para darse cuenta que algo grave no funciona y que juntos, debemos y podemos cambiar las cosas.


Escribes, tanto como escritor como periodista, en diferentes idiomas, envidia amarilla en el que esto escribe: ¿Cuál es el papel del español, el catalán, etc. en este mundo de los blogs, periodismo y literatura en Internet?, ¿Qué nuevos proyectos tienes en estos campos?

Por razones familiares, tengo como propias el catalán y el castellano, algo habitual en la actualidad. Concibo el idioma como un instrumento para la comunicación, un prodigio de fuerza y versatilidad, capaz de compartir ideas, mostrar firmeza, crear arte… e incluso mezclas de las tres cosas a la vez.

No puedo hablar de idioma sin señalar que nacionalismo e internacionalismo no son conceptos antagónicos: reconocer los derechos políticos del individuo, implica reconocer también los derechos de la comunidad en la que está inserto. Por eso, Catalunya merece el más escrupuloso respeto a su lengua y a demás rasgos de identidad cultural, maltratados durante la primera etapa del franquismo (1936-1978). Recuperar el daño producido por casi cuatro décadas de prohibición, supone un esfuerzo merecedor de un respeto que hoy le niegan los herederos políticos de aquellos que otrora prohibieran su uso.

Me gustaría decir que escribo indistintamente en catalán y en castellano, pero no es así: con el transcurrir de los años el vocabulario se resiente, la espontaneidad desaparece, y al escribir es cada vez más difícil dar con ese sinónimo sobre el que no tienes dudas ortográficas. Por no hablar del estilo. Con todo, me atrevo, y de vez en cuando, armado con traductores automáticos, diccionarios y molestando a más de un amigo, intento seguir sacando no menos de un artículo al mes en catalán… y a veces incluso “se cae algún verso”, de cojo (risas).

Internet juega también aquí un importante papel, puesto que para muchos catalanes en la diáspora la existencia de la Red representa un vínculo con nuestra lengua, al menos en su forma escrita. Y cobra especial interés para quienes aprendimos a leer y escribir en casa, al no estar permitida aún la enseñanza de nuestra propia lengua en las escuelas.

En cuanto a los proyectos… como sabrás, hace un año, con ocasión del 75.º aniversario de la proclamación de la Segunda República, participé en la fundación de un periódico digital, pero en estos momentos apenas mantengo relación con dicho medio; todavía formo parte de su Consejo de Administración, pero sin capacidad ejecutiva para intervenir en la definición de su estrategia editorial. Y ya que hablamos del sector editorial, te adelanto que tengo entre manos un nuevo proyecto —como no—, pero no se trata de una publicación periódica, sino de una obra de ensayo… eso, además de las decenas de textos que solemos tener abiertos la mayoría de colegas que comparten profesión, con puntuales excepciones.


¿Cuál es el papel del intelectual en la sociedad frente al “idiotés” generalizado y generalizante?

Estimo arriesgado establecer una separación tan nítida entre la intelectualidad y todo lo demás, precisamente porque generalizar es malo. En la cabeza del más precario de los indigentes puede habitar la semilla de una nueva escuela de pensamiento. Y viceversa: el más laureado de los filósofos puede terminar prostituyendo su razón al calor de la ambición personal o la conveniencia política de vaya usted a saber qué intereses. No voy a decir a quienes tengo en mente, pero seguro que a todos se nos ocurre al menos uno.

La ilustración no puede ser patrimonio exclusivo de los ilustrados, al contrario, todos somos responsables de llamar a la participación, de involucrar cada vez a sectores más amplios de la población en el ejercicio del debate permanente, la duda como estilo de vida, el hábito del consumo de información como combustible para incentivar la opinión individual: el criterio, la decisión consciente.

Quizá suene hiriente, pero lo cierto es que cada vez resulta más habitual observar cómo las masas ingieren grandes cantidades de ideas pre-cocinadas sin prestar la menor atención las más elementales normas de higiene intelectual. Ante eso, el papel de los medios de comunicación no permite albergar excesivas esperanzas: se diría que a alguien no le conviene que la gente extraiga sus propias conclusiones, nos encontramos en el apogeo del viejo “Panem et circenses”,(7) la constatación de la permanente actualidad de una frase que solo la Revolución Francesa podía alumbrar: “Si los pobres empiezan a razonar, todo estará perdido”(8).

A mi modo de ver, la ignorancia es el ingrediente fundamental de un veneno llamado tiranía; un veneno que sigue causando estragos, pese al tiempo transcurrido desde el descubrimiento de su antídoto y vacuna: razón y comunicación. Y si algo caracteriza precisamente a la Red, es su propiedad catalizadora de ambos elementos —razón y comunicación—, combinándolos una y mil veces, desarrollando sinergias de una entidad inabarcable a la imaginación. Por eso, desde un punto de vista social y político, en la larga historia de las luchas sociales, Internet es la última trinchera, algo así como la Arcadia del S. XXI (y no precisamente en el sentido que al rey Juan Carlos(9) le gustaría).


¿Cual es el papel político de Internet tanto ahora como en el futuro?

Hablar un fenómeno tan complejo como Internet y sus efectos sobre la política, exige necesariamente recurrir a un alto nivel de abstracción, dado que una respuesta pormenorizada rebasaría el ámbito de este formato.

“Así por encima”, al decir de los tecnócratas de la comunicación publicitaria, Internet es solo un medio más, como la prensa impresa, la radio o la televisión. Internet es, en efecto, un medio que incorpora una serie de elementos nuevos, elementos cuya utilidad no suelen tomar en consideración aquellos que solo ven los medios como meros soportes publicitarios. Me refiero a quienes acostumbran a medir la comunicación en términos de rentabilidad económica, y no como un instrumento emancipador

Como he dicho antes, el papel de la Red en la conformación de la opinión política es crucial, no solo por el progresivo aumento de su audiencia, sino antes bien, por un rasgo que se tiende a omitir: la comunicación interactiva. Internet invita a la participación de todos, permite el seguimiento, el intercambio de experiencias, la difusión ilimitada, el fenómeno de la puesta en común, la democratización universal del pensamiento crítico.

¿Qué tiene que ver Internet con todo eso? Muy fácil: lo ilícito requiere silencio, y la Red es el altavoz perfecto; y no hablo solo de la proliferación de noticias no-sujetas al control previo, ni del periodismo ciudadano o los reportajes de investigación… me refiero a algo de mayor: hablo de una creciente proporción de ciudadanos que se darán cuenta de lo que hay, de personas que podrán comparar las enormes diferencias sociales existentes… hablo de poner al descubierto la criminalidad sistémica que inunda todo lo público, desde siempre y en todas partes. De ahí la importancia de las comunicaciones telemáticas, la necesidad de luchar por cada milímetro de libertad de expresión que traten de arrebatarnos. Ese es el verdadero papel de la Red: crear mentes informadas, despertar el gusto por la duda, proporcionar espacios de reflexión, establecer vínculos que aumenten la eficiencia de las organizaciones reivindicativas, estimular la democracia directa, aumentar la transparencia en la gestión de los poderes públicos, involucrar a los ciudadanos en la toma de decisiones… dificultar la existencia de lo inexplicable.


En el terreno político ¿Cuáles son tus impresiones de la política de esta piel de toro? ¿Cuál es la evolución ideológica de las izquierdas, donde te ubicas, y de las derechas y pensamiento liberal?

España no va bien. No se trata de una crítica al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero… es más bien una crítica a los gobiernos del PPÓE, no hay que ser ningún experto en el análisis político para darse cuenta de que la precariedad laboral roza con la esclavitud; que los precios crecen desbocados —particularmente en algo tan delicado como el coste de la vivienda—; que la privatización de lo común está a la orden del día; que no hay, no existe ninguna separación de poderes; que en los documentos oficiales del sistema tributario aparece el nombre de una secta destructiva; que la clase política se ha convertido en un estrato superior que nada tiene que ver con aquellos a quienes pretende representar; que el grado de impunidad es tan vergonzoso que hasta los miembros de los cuerpos de policía municipal de localidades de 5.000 habitantes se sienten seguros al torturar, fabricar pruebas y manipular la realidad, dando por hecha la aquiescencia de un estamento judicial mayoritariamente paranazi… no hay que ser ningún lumbreras para saber que aquí se cierran periódicos, partidos, emisoras de radio y televisión; que tenemos leyes que permiten clausurar sitios web sin intervención judicial; que los servicios secretos están controlados por un único juez —designado por un directorio político—; que nuestro sistema electoral es tan justo como la ley de financiación de los partidos políticos; que no existe ni el más mínimo respeto de los poderes públicos hacia el medio natural; que ser un político honesto es motivo de mofa; que se manipula el odio y la ignorancia popular para enfrentar a la ciudadanía en conflictos ficticios y estériles, con la esperanza de evitar que la opinión pública fije su atención en asuntos pertinentes pero contrarios a los intereses particulares de la élite política, económica, militar, mediática y religiosa.

¿Qué como está España? España es una mierda. Y no es una injuria, es una descripción: España es un auténtico estercolero, pero no por sus ciudadanos, sino por casi todo lo demás, empezando por la situación increíble de mantener a un militar medieval, vitalicio y hereditario, cómplice de al menos un dictador, en la cúspide de nuestras administraciones públicas. Un verdadero escándalo cotidiano, un anacronismo histórico. Por eso, y por una pseudoconstitución otorgada en 1978 de la clase militar a la clase política, un texto que mantiene artículos aberrantes como el octavo, que supone de facto, que el Ejército de España no es realmente el Ejército de España, sino una organización terrorista que desde hace siete décadas ininterrumpidas mantiene secuestrados a todos los españoles. España no es una cárcel, es más bien un zulo, o mejor aún: un gran campo de trabajos forzados.

Y a propósito de la evolución ideológica de las izquierdas… qué voy a decir, “la ideología bien, oiga; ahora, si me hace Ud. el favor, déme media docena de políticos honestos para llevarla a cabo”. El principal problema de la izquierda en España es que no tiene representación en el arco parlamentario. No se trata de cuestionar a los partidos… a mi el Partido Socialista Obrero Español me parece un buen partido, e Izquierda Unida mucho mejor… el problema no son las ideas, el problema son las personas —no todas, claro, generalizar es malo, pero sí la mayoría—, y es comprensible: tantos años recibiendo saludos insinceros, tanto despachito, tanto coche oficial y tanta tontería, al final se termina por olvidar lo que de verdad importa: la situación del más desafortunado de los obreros.

No habrá escaños para representantes honestos hasta que no nos atrevamos a emprender cambios de raíz en la estructura y el funcionamiento de los poderes públicos: ¡tiranos fuera!, sometimiento absoluto de lo militar a lo civil, separación de poderes efectiva, laicismo integral, circunscripción única para la elección de la Cámara Baja —y también para la del jefe de Estado, separada, por supuesto—, revocabilidad del mandato electoral, limitar la capacidad de endeudamiento presupuestario a la vigencia del mandato para el que se ha obtenido el favor electoral, criminalizar la usura, nacionalizar los sectores-clave de la economía, incluyendo la banca y el 100% de los servicios públicos y por último, pero no por ello menos importante: desamortizar la titularidad de los bienes de la Iglesia Católica.

En cuanto a la derecha… hay que civilizarla, si se me permite la expresión. En España seguimos teniendo una de las derechas más ultra-conservadoras y cavernícolas del planeta. Es lógico que traten de defender aquello que tanto esfuerzo les ha costado robar, pero hay que convencerles para que acepten al menos tres cosas muy sencillas: el Método Científico(10), la primera Ley de la Termodinámica(11) y la Declaración Universal de los Derechos Humanos(12). Por mi parte, con eso me conformaría. En serio: hay personas válidas en los partidos conservadores, personas con una particular concepción ideológica sobre la organización económica de la sociedad, pero que aún así, son gente con la que se puede —y se debe— razonar, al menos para intentar encontrar soluciones a los problemas más acuciantes, a través del diálogo y la negociación. Y es nuestra responsabilidad, nuestro compromiso, ayudar a esa “derecha civilizada” para que asuma el papel que le corresponde en el panorama político español.

No son solo palabras: hay que tender sinceros puentes de diálogo con ciertos sectores tradicionalmente vinculados al liberalismo y los nacionalistas conservadores. Sin miedo, en serio, uno no es menos marxista por el mero hecho de hablar con un cacique de provincias. Si nosotros —la gente de izquierdas— no damos nuestro brazo a torcer, si nos mantenemos en nuestras trece… ¿con qué autoridad moral tildaremos después de inflexibles a quienes tenemos enfrente?

Sin duda, hay muchas formas de verlo, pero lo cierto es que para quebrar este bucle infinito, esta representación teatral bipartidista y paramilitar, debemos unir valor e inteligencia, altura de miras y sentido de Estado, perspectiva histórica… y honestidad personal.

Tengo muchas esperanzas puestas en la anunciada refundación que prepara Izquierda Unida, seremos muchos quienes nos mantendremos atentos al desarrollo de la misma, no sin ocultar de todos modos, que tras tantos años de inercia será muy difícil vencer al escepticismo. Pero la izquierda no empieza ni termina con Izquierda Unida… por su parte, el Partido Comunista de los Pueblos de España está asumiendo un papel cada vez más significativo, erigiéndose a grandes pasos en una fuerza a tener en cuenta. Y también hay izquierda fuera de los partidos, movimientos obreros como Corriente Roja ejercen una influencia cada vez más palpable, basta con asomarse a la calle: están ahí, luchando por todos, a pesar de algunos.

En resumen, a mi modo de ver, los dos objetivos estratégicos más importantes a medio plazo son: la unión del anticapitalismo —unión sin fusión, acción masiva y plural, al estilo del Frente Popular(13)—; y alcanzar a un acuerdo de mínimos entre los republicanos de cualquier ideología.


¿Es Internet la solución al capitalismo como dice Negri, o es imposible luchar contra una globalización de la que hasta ahora solo hemos conocido “el lado oscuro”?

Con Negri ocurre como con Marx: es necesario escrutar más allá de los titulares. ¿Quién no ha leído sobre Marx? ¿Cuántos hemos leído “El Capital”? ¿Cuántos se han ocupado de hacer algo más que “leerlo”? Para conocer la obra de Negri hay que leer a Negri, no hay atajos, ni resúmenes, ni artículos que valgan.

Negri, prolífico y profético, ya apuntó en textos como “La forma Estado”(14) lo que más tarde la realidad se encargaría de demostrar con la eclosión del fenómeno Internet. Lo que naciera como una teoría más acerca del proceso de producción interestatal, con el tiempo ha devenido en un teorema comprobado y comprobable: nos encontramos ante la incuestionable existencia de un Imperio amorfo y ubicuo. Sobretodo en los últimos tres años, las referencias de Negri a la Red van encaminadas precisamente a tratar de identificar y poner de manifiesto las relaciones entre las nuevas estructuras de poder que aparecen como consecuencia o al amparo del Imperio. Ciertamente, Internet puede ser una solución al capitalismo, pero es también el factor necesario para dar una respuesta a las ingentes necesidades logísticas exigidas por la existencia de un mando discreto, difuso y descentralizado.

Insisto: no leáis sobre Negri, leed a Negri.

Las relaciones entre la mundialización y la Red son evidentes, y hasta la fecha, sus efectos también. Si nada coarta la actual tendencia a la acumulación de poder, hay quien apuesta por una redefinición de la concepción clásica del modelo del libre mercado, algunos apuntan a estructuras mixtas y otros más agoreros amenazan con la cercanía de conflictos todavía inéditos, como la posibilidad de que una corporación internacional (papel que hoy podría desempeñar “The Coca-Cola™ corporation”, como en su día lo hicieran “Los Estados Pontificios”) ataque directamente a un Estado soberano, accediendo así a los privilegios inherentes a la territorialidad —elección de la forma de Estado, población, ejército, alianzas, multilateralismo, geoestrategia, etc.— y pasando a ser un actor más en la Comunidad Internacional.

Cosas parecidas pudieron leerse en el quinquenio siguiente a la invención de la telefonía… por el momento, yo prefiero esperar y ver como evolucionan las cosas. Lo cierto es que llevamos más de medio siglo con una Declaración Universal de los Derechos Humanos que a nadie le interesa cumplir, que las diferencias Norte-Sur no paran de incrementarse y que la guerra, el miedo y la explotación siguen siendo los instrumentos preferidos por los poderosos a la hora de intentar saciar su ilimitada sed de más.


¿Cuál es el futuro de los medios de comunicación en este escenario tecnológico, ideológico, filosófico y social en el que vivimos?

Los medios de comunicación son sagrados, sensu stricto. El papel que antaño desempeñara la Iglesia hoy se ha repartido entre el fútbol, las series televisivas de ciencia ficción (apartado que incluye a los Servicios Informativos y a la mayor parte de la prensa escrita), los espectáculos de telerealidad y el insultante telecotilleo.

Desde que los injustos decidieron “jugar a la democracia”, dominar la opinión pública ha ido cobrando un creciente interés, y para ello el mejor medio son los medios —curiosa redundancia, quizá hayamos dado con su verdadera etimología—. Margaret Thatcher(15) declaró una vez que “Para qué iba el Estado a alimentar a los pobres, si luego no salía por televisión”. Esta es una de las reglas cardinales de la comunicación de masas: importa tanto lo que se comunica como aquello de lo que se decide no decir ni pío. Es más, el grado de prohibición de un determinado concepto político es el mejor indicativo de su inconfesable relevancia.

Por ejemplo: nunca oiremos hablar de la República en televisión, y cuando lo hagamos será únicamente con la finalidad de evitar un mayor impacto informativo como consecuencia de tan clamorosa ocultación. Entonces, al hacer la más mínima alusión, jamás será desde el rigor, y menos aún para intervenir en su defensa. Por supuesto, la idea de la República no es la única clasificada como tabú. ¿Alguna vez has presenciado un debate serio sobre Engels(16) en televisión? ¿Y sobre la persona o la obra de Andreu Nin(17) ? ¿Te imaginas a Arnaldo Otegi(18) exponiendo en Radio Televisión Española los detalles de una propuesta de pacificación para el País Vasco? ¿O un debate radiofónico en el que académicos, operadores de suelo, obreros, agentes inmobiliarios, políticos y estudiantes intercambien opiniones sobre el precio de la vivienda? ¿Te imaginas una tertulia televisada para conversar sobre la aprobación de los presupuestos generales del Estado? ¿O un suplemento especial de El País en el que aparezcan todos los cargos públicos de libre designación, en el que se detallen sus funciones, horario, objetivos y situación patrimonial?

Es imposible desear lo que no se conoce, por eso no quieren que sepamos nada, en la esperanza ilusa de que nos resignemos a llegar a casa de noche, comer algo rápido, poner la tele a ver “qué echan”, comprobar si los niños duermen y al sobre, a echar quizá un mal polvo y a dormir… que mañana madrugan. Aunque a veces cueste pegar ojo, con esa pareja con la que ya no hay magia, pero sin cuyo sueldo papá Botín se llevaría hasta las Pladur® que pusiste con lo que no llegó para ese viaje a… ¡Qué más da! otros no tienen ni eso —piensas—, y ¡Oh! El maldito despertador otra vez.

Los medios de comunicación son algo demasiado grande, importante y viejo como para que su estúpido comportamiento actual sea producto de la casualidad. Y por favor, no le echemos la culpa a la ciudadanía… si la audiencia piden mierda no es porque el obrero medio sea un bruto de mucho cuidado, sino porque los ministros de educación y ciencia, y de cultura de los últimos veinte años deberían ser encarcelados.

El arte de gestionar adecuadamente la presión y el control mediático de la opinión pública es una parte irrenunciable del poder. Así las cosas, la tendencia es a empeorar: a refinar su eficacia, a insultarnos más a todos, a politizar los contenidos y a seguir decidiendo qué debe y qué no debe aparecer.

La respuesta está en la proliferación de los medios de contrainformación, en las bitácoras personales, en las experiencias como TeleSur, Rebelión, InSurGente, Kaos en la Red, La Haine, ViejoBlues, Nodo50, Tercera Información, LibreXpresión, VientoSur, Diagonal, y por supuesto: la red de centros de medios independientes, Indymedia. Sobre todos ellos recae un papel muy, muy importante: constituyen una auténtica esperanza para la libertad de expresión, para el pluralismo político y para asegurar la continuidad y la existencia misma de la razón crítica. Por eso es imprescindible que, respetando su independencia y diversidad, exista una fraterna cooperación, solidaridad y compromiso.

Se trata de organizaciones humanas, ergo deberemos ser pacientes, habituarnos a coexistir con cierto grado de infiltración, asumir y superar errores, reorientar nuestros objetivos tácticos y estratégicos tantas veces como sea preciso, y por encima de todo: ser constantes e insobornables. Todo un desafío.


¿Cuál es tu pensamiento sobre la evolución del mundo web 2.0, las redes sociales y la creación de utopías, por ejemplo Second Life™, que a la postre son como decía Thomas Moore —existen desigualdades—, esclavos y abusos?

El fenómeno de la Web 2.0, es algo tan sencillo y de tan hondo calado, como aplicar principios democráticos a la clasificación de fuentes de información (en un caso-tipo, Vg.: Menéame(19), los usuarios pueden proponer noticias candidatas al interés público, y al mismo tiempo, ejercer el derecho a mostrar su opinión respecto al grado de interés que despiertan las noticias propuestas por otros usuarios, obteniéndose como resultado una relación permanentemente actualizada de las noticias más interesantes a juicio de la mayoría).

Pero atención, no todo es lo que parece. Menéame®, al igual que Digg™ y tantos otros, pese a estar desarrollados en base a principios democráticos y presumiblemente con la mejor de las intenciones, distan mucho de ser la panacea. Cualquiera que invierta algunas horas para comprender bien los entresijos de su funcionamiento, advertirá cómo se reproducen una serie de comportamientos-tipo, que desvirtúan el pretendido carácter democrático de estos programas.

Aún así, la importancia del hecho de introducir modelos de comportamiento democrático en la gestión de la información que circula por la Red es incuestionable. Tanto como idea-básica a partir de la cual llevar a cabo todo tipo de desarrollos particulares (en foros, blogs, periódicos, centros de medios, información de mercados, centralización de convocatorias, procesos legislativos, programas de gobierno, etc.), y no solo en resúmenes de prensa, como hasta ahora. Todo lo destinado a aumentar la participación de los usuarios e involucrarles mediante vías democráticas en el tratamiento informativo de la actualidad, es beneficioso para aumentar la calidad y la diversidad de los contenidos.

Y otra cosa: no me gusta el Second Life™, hoy por hoy, lo veo como un entretenimiento legítimo pero enajenante (al estilo de la Iglesia Católica, el LSD(20), o el fútbol). El valor de Second Life™ reside en el número de usuarios que apuestan por él y en lo que cada uno de la mayoría puede llegar a aparentar, puesto que son muy pocos quienes deciden malograr deliberadamente la esencia del juego replicando su identidad real en la ficción. Por lo demás, ¿pagar por un terreno virtual? Me recuerda a una noticia aparecida a finales de 1998, sobre la detención de un supuesto notario que se dedicaba a la venta de parcelas en la Luna. Eso, por no hablar de lo injusto de un sistema de precios que no respeta las diferencias de poder adquisitivo entre los clientes potenciales, en función de la renta per cápita de su país de procedencia.

Francamente, me importa poco si a mi muñeco le explotan o pasa hambre, lo que de verdad me interesa es saber si voy a poder pagar los libros de texto de mi hijo, o éste dispondrá de algún techo bajo el cual guardarlos cuando no se los lleve a la escuela pública, gratuita, laica y de calidad. Y no es que las utopías sean imperfectas… es que estamos tan acostumbrados a la resignación, que la gente ya llama Utopía a cualquier cosa.


¿A que dedicas el tiempo libre, puede que tiempo libre y Jaume d’Urgell sea como inteligencia y militar o monarquía y razón, términos contrapuestos, pero aún así me atrevo?, me refiero además de los deportes de “alpinismo de edificio público”, y “halterofilia de estandartes” como he podido observar en fotos “deportivas” tuyas.

La verdad es que me organizo muy mal, me cuesta decir que no y como siempre pasa en estas cosas, al final quien termina por sufrir éste y otros muchos defectos es mi esposo, el pobre, que cualquier día me pondrá la maleta en el rellano. El poco tiempo libre del que dispongo lo ocupo en ir al cine, al Ateneo de Madrid y de vez en cuando, tomar algo con los amigos —yo no conduzco, Sr. Aznar—.

Tiempo libre y Jaume d’Urgell son antónimos naturales, sí. Es como si tuviera miedo de malgastar la vida: duermo poco y me mantengo ocupado todo el día. Acostumbro a leer al mismo tiempo que como y hablo, a tener una llamada en espera, a responder al correo en un rápido ALT+Tab en plena redacción —así salen después las cosas—, y bueno… ese soy yo. Tonto pero feliz, en la medida de mis posibilidades.


¿Lees otros blogs, periódicos, revistas en Internet, etc? ¿Cuáles?

Tengo la Kaos en la Red configurado como página de inicio de mi navegador, y además invito a los demás a hacer lo propio, entre otras cosas porque en la misma página están los enlaces a Rebelión, La Haine, Diagonal, Nodo50, InSurGente y VientoSur —soy muy “perro”, y tiendo a lo fácil, y si encima resulta que lo fácil y lo útil coinciden: miel sobre hojuelas—. Además también leo Gara y estoy atento a los IMC de Madrid y Barcelona.

En cuanto a blogs y artículos, acostumbro a no perderme ninguno de los de Nacho Escolar, Mariano Pujadas, Pascual Serrano, James Petras y Carlos Taibo. Pero a parte de los autores consagrados, leo esporádicamente a otros muchos, imagino que como cualquiera, me suelo dejar llevar por los titulares.

En el apartado de foros, soy un lector habitual de Rash Madrid, Los Genoveses, Punto-Rojo y Cadena Peco. Hojeo alguno que otro más, y cada vez que “pongo un huevo”, es decir: cuando escribo un artículo, lo posteo en todos ellos (en casi una veintena de foros).

En cuanto a los grandes medios… en Google News echo un vistazo a los resúmenes de prensa de El País, El Mundo, el ABC y alguna vez, incluso dedico un rato para el humor (La Razón y Libertad Digital). ■

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(1) Richard Dawkins (Nairobi, 1941-), “El gen egoísta”, 1976.
(2) James Joyce (Dublín, 1882-1941), cuartillas previas a “Dublineses”, 1913.
(3) María Luz Martiarena, “Los sistemas, las regiones y los esquemas de poder”, 2003.
(4) Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la Sociedad de la Información y comercio electrónico (LSSICE).
(5) Heráclito (Éfeso, V a. C.).
(6) José Ortega y Gasset (Madrid, 1883-1955), conferencia del Cinema de la Ópera, 6 de diciembre de 1931.
(7) Juvenal (Roma, I de C.).
(8) François Marie Arouet, Voltaire (París, 1694-1778).
(9) Juan Carlos Borbón (Roma, 1938-).
(10) Conjunto de pasos preestablecidos con el fin de alcanzar conocimientos válidos mediante instrumentos confiables.
(11) La energía no se crea ni se destruye sólo se transforma.
(12) Proclamada el 10 de diciembre de 1948. Disponible en la dirección: http://www.un.org/spanish/aboutun/hrights.htm
(13) Coalición de partidos antifascista en la década de 1930: radicales, republicanos, socialistas y comunistas.
(14) La forma Estado. Para la crítica de la economía política de la administración (1978).
(15) Margaret Hilda Roberts (Grantham, 1925-) aristócrata y ex primera ministra británica.
(16) Friedrich Engels (Wuppertal, 1820 - Londres, 1895), político, filósofo y revolucionario.
(17) Andreu Nin i Pérez (El Vendrell, 1892 – Alcalá de Henares, 1937), político y revolucionario.
(18) Arnaldo Otegi Mondragón (Elgoibar, 1958-), político vasco, portavoz de Batasuna.
(19) Ricardo A. Galli, meneame.net, 2005.
(20) Substancia psicotrópica: dietilamida de ácido lisérgico, formulación: C15H15N2CON(C2H5)2.
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DEMOCRACIA (Del gr. δημοκρατία)
1. f. Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno.
2. f. Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.